10 usos de la cebolla que no implican comérsela en una ensalada

10 usos de la cebolla que no implican comérsela en una ensalada

Autor: Jordi Sabaté

1. Para facilitar la respiración nocturna

Este sería el caso que nos expone Tatiana; la cebolla es rica en diversos aminoácidos con átomos de azufre, principalmente la cisteína. Esta, cuando rompemos la pulpa y la exponemos al oxígeno, reacciona con algunas de las enzimas también presentes en la cebolla dando lugar a un compuesto gaseoso llamado sulfóxido de tiopropanal.

Colegio Salzillo

El sulfóxido es muy irritante para nuestras mucosas; lo sabemos porque nos hace llorar cuando cortamos la cebolla [leer Seis trucos para cortar una cebolla sin llorar]. También nos hace sorber debido a que provoca un efecto de secreción de las mucosas nasales y de las glándulas lacrimales como respuesta defensiva. Por la noche, si el ambiente de la habitación es seco, o debido a la propia sequedad de las mucosas cuando dormimos, nos costará más respirar y seremos más vulnerables a procesos alérgicos relacionados con ácaros, polen o partículas del polvo.

Ahora bien, la presencia de la cebolla cortada emite el sulfóxido al aire de la habitación y nos irrita ligeramente las cavidades nasales estimulando una secreción que humedece la nariz y nos protege, facilitando la respiración y por tanto el sueño. Funciona si nuestro problema es de esta índole y no llenamos la habitación de cebollas, no se trata de hacer el ambiente insoportable. No funciona si las perturbaciones del sueño se deben a otras causas.

2. Como infusión digestiva contra el empacho

Acontece que la cebolla es rica en lipasa, una enzima que rompe la estructura de las grasas (triglicéridos) en glicerol y ácidos grasos, facilitando así su absorción y digestión. Además, otros de sus compuestos estimulan las secreciones de sales biliares por parte de la vesícula biliar, que se encargan también de degradar la materia grasa.

De modo que si hemos comido algún alimento muy pesado y nos encontramos pesados y empachados, una infusión de cebolla puede ayudarnos a pasar la comida. Basta con que sea cebolla rallada en agua caliente a no más de 70ºC, para evitar la degradación de los compuestos más termosensibles. Después de cinco minutos la colaremos y nos la beberemos.

3. Como alivio de la tos seca

En este caso consiste en rallar una cebolla aplicárnosla en las fosas y la garganta por inhalación, protegiendo los ojos. El sulfóxido nos provocara un aumento de la secreción mucosa, de modo que en la siguiente expectoración expulsaremos los restos secos y estamos mejor protegidos.

4. Como antiséptico en heridas y llagas

Los compuestos sulforados de la cebolla, así como la citada enzima lipasa, tienen propiedades biocidas reconocidas por la ciencia que le permiten ejercer de antibacterianos. Además el azufre tiene propiedades cicatrizantes. De este modo, en heridas poco profundas podemos aplicarnos una cebolla cortada por la mitad como cura de urgencia.

Esto es así siempre y cuando no mostremos alergia o picores debido a estos componentes y siempre y cuando hayamos cortado la cebolla con un cuchillo previamente limpio y esterilizado. De todos modos, siempre funciona mejor algo de yodo o alguna de las pomadas antibacterianas que se venden en las farmacias.

5. Para eliminar manchas de la ropa

De nuevo la lipasa, unido a otras enzimas conocidas como celulasas y capaces de descomponer la celulosa, actúan en nuestro favor en el caso de manchas resistentes, por ejemplo de axila o cuello, en la ropa. Sucede que la cebolla es un excelente quitamanchas gracias a ellas, tal como apreciamos en este vídeo. Basta con frotar bien una cebolla cortada sobre la zona de la mancha, esperar unos minutos y seguidamente lavar la prenda.

6. Repelente de insectos

Por su olor la conoceréis… Los grupos volátiles sulfurados de la cebolla desprenden un olor que repele a mosquitos, hormigas [leer Cómo evitar que hormigas, moscas y cucarachas invadan la cocina] y otros invasores domésticos. Para ello hay que poner platos de cebolla picada en zonas de paso o desove de estos insectos, o bien restregarnos con fruición la piel con cebolla… Seguramente hay métodos menos incómodos e inodoros, pero este funciona.

7. Como conservante de alimentos

Otra aplicación interesante de las cebollas, en este caso debido a su riqueza en flavonoides, unos compuestos antioxidantes. En especial algunas variedades de cebolla pueden contener hasta un 10% de su peso seco de un flavonoide conocido como quercetina, que previene la oxidación de las grasas emulsionadas como las de las mantequillas, margarinas, etc. Además, el sulfóxido de tiopropanal puede crear una atmósfera antibacteriana que impida el progreso de comunidades de enterobacterias descomponedoras del alimento.

Un estudio conjunto del Departamento de Nutrición y Bromatología de la Universitat de Barcelona (UB) y el Departamento de Ingeniería Agroalimentaria y Biotecnología de la UPC, demostró en 2010 que los tioles son efectivos contra el desarrollo de bacterias comoBacillus cereus, Staphylococcus aureus, Micrococcus luteuso la tristemente célebre este veranoListeria monocytogenes, cuatro de los patógenos más habituales en el deterioro de los alimentos. Basta con dejar pedazos de cebolla cortada dentro del recipiente donde guardemos los alimentos, lo cual no implica que no debamos seguir guardando el alimento en la nevera; simplemente que con la cebolla puede aumentar su vida útil.

8. Eliminar el óxido de los metales

Otra aplicación curiosa, debido a la acción del azufre sobre el óxido, siempre que este sea ligero. Se recomienda cortar una cebolla, rebozar la cara cortada con sal y aplicarla con energía sobre la zona oxidada. Después de un cuarto de hora podemos pasar un paño para llevarlos los restos de óxido y pintar con pintura protectora.

9. Para limpiar sartenes con restos carbonizados

Cortaremos la cebolla y la aplicaremos sobre la sartén o una parrilla que esté muy sucia y llena de restos carbonizados. Dejaremos la mezcla una o dos horas y luego limpiaremos con un paño seco.

10. Para limpiar suelas de zapatos

Dadas todas las propiedades antes citadas, basta con pasar una cebolla cortada por la suela del zapato antes de guardarlo en el armario y dejar la mezcla unos minutos antes de secar con un paño. Tendremos las suelas convenientemente limpias y esterilizadas. Cabe recordar a este respecto que las suelas de los zapatos son una de las superficies que mayor carga bacteriana pueden mover de un sitio a otro, tal como te explicamos en su día en Estos son los motivos por los que no debes entrar en casa con zapatos.

  Visto en: eldiario.es

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